La empatía (o la falta de la misma) es un término que escuchamos con frecuencia, pero ¿Qué significa realmente? En Psicólogos EMDR queremos ayudarte a entender mejor un concepto fundamental que desempeña un papel crucial en nuestras relaciones humanas y bienestar emocional.

¿Qué es la empatía?
La empatía se refiere a la capacidad de comprender y experimentar los sentimientos y perspectivas de otra persona. Es la habilidad de ponerse en el lugar del otro, sentir lo que siente y comprender su punto de vista emocional.
La empatía nos permite conectar con los demás a un nivel más profundo y establecer relaciones más significativas. ¿Has escuchado eso de “ponerse en los zapatos del otro” alguna vez? Eso, precisamente, es la empatía.
Mecanismos biológicos de la empatía
La empatía es un fenómeno algo complejo que va más allá de la mera construcción psicológica, y es que, tiene raíces arraigadas en la biología de nuestro cerebro y en la química de nuestro cuerpo. Dos son los elementos claves para su correcto funcionamiento: el sistema de neuronas espejo y la hormona oxitocina.
Sistema de neuronas espejo
Estas neuronas se activan cuando observamos las emociones y acciones de los demás. Su nombre proviene de su capacidad para “reflejar” lo que vemos en otras personas, lo que nos permite imitar y comprender mejor sus emociones y experiencias. Nos permite, como citamos, “ponerse en sus zapatos”.
Por ejemplo, cuando vemos a alguien sonreír, las neuronas espejo en nuestro cerebro se activan de manera similar a si estuviéramos sonriendo nosotros mismos. Esto nos permite captar la emoción detrás de esa sonrisa. Del mismo modo, cuando vemos a alguien triste o en dolor, nuestras neuronas espejo nos permiten conectar con esas emociones y comprender lo que esa persona siente. Lo que la persona haga con ese sentimiento, va acorde con su personalidad. Es decir, puede sentir su dolor y ayudar o simplemente no hacer nada.

La Oxitocina
La oxitocina también desempeña un papel esencial en la empatía. Esta hormona es liberada en nuestro cuerpo en situaciones sociales y emocionales, como en el acto sexual, el parto y la lactancia.
Cuando experimentamos empatía hacia alguien, nuestro cuerpo libera oxitocina. Esta hormona tiene el poder de fortalecer los lazos sociales y promover la conexión emocional. ¿Te imaginas lo importante que es esto en el caso de una madre que acaba de dar a luz? La oxitocina facilita una sensación de unión entre las personas, lo que, a su vez, fomenta la empatía en todas las relaciones y nos hace cuidar los unos de los otros.
¿Cómo te ayuda la empatía en tu día a día?
Es vital para la vida y las relaciones, pero como vas a ver, el poder de la empatía va mucho más allá:
- Practicar la empatía fortalece las relaciones al fomentar la comprensión mutua y la comunicación efectiva. Esto puede mejorar la calidad de nuestras relaciones familiares, amistades y conexiones profesionales.
- La empatía ayuda a prevenir y resolver conflictos, al ver “desde los ojos del otro”.
- Sentir empatía hacia los demás puede aumentar nuestra satisfacción personal y nuestro sentido de pertenencia. De alguna manera, sentimos que todos estamos conectados por una especie de hilo y lo que le pase al otro, de alguna forma, también te afecta a ti.
- La empatía promueve la colaboración y el trabajo en equipo. Cuando comprendemos las necesidades y preocupaciones de los demás, somos más propensos a trabajar juntos para lograr objetivos comunes. Es así, cómo se logra el éxito no solo profesional, sino personal.
3 claves para fomentar la empatía
La empatía es una habilidad que podemos cultivar y mejorar a lo largo de nuestras vidas. Es decir, aunque las hormonas y diferentes procesos biológicos juegan un papel importante, la conducta y la personalidad de cada uno tiene mucho que decir.
Escuchar activamente a los demás y estar presente en el momento
Cuando tu amigo Juan te cuenta un problema, no puedes estar pensando en las compras del jueves. Escúchalo, poeta en su lugar. ¿Cómo actuarias tú? Eso es lo que Juan necesita de ti: amor y atención.
Ponerse en el lugar del otro y tratar de comprender su perspectiva.
En lugar de “sacar las uñas” cuando te han hecho daño, ponte en su lugar, al menos por unos segundos. Piensa: ¿Qué le ha podido llevar a hacer eso? Quizás detrás de esa acción, se esconda un problema grave.
Practicar la empatía hacia uno mismo, siendo amable y comprensivo con nuestras propias emociones y experiencias.
Nadie puede ser empático hacia los demás si primero, no se es hacia sí mismo. Recuerda que tu eres tu mejor amigo: perdónate, amate y sigue dándote abrazos y guiños ante el espejo.
La empatía es una parte integral de nuestras vidas que nos permite conectarnos con los demás de una manera profunda y significativa. Tiene raíces biológicas en nuestro cerebro y ofrece una serie de beneficios que nos hacen estar orgullosos de la palabra: “humano”.
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